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El asma es una condición dinámica. Toda persona asmática
sabe que un día puede estar respirando normalmente y al día
siguiente puede tener dificultad para respirar. El propósito de
este folleto es ayudarle a considerar aquellas acciones a tomar en caso
de que sufra un ataque de asma con síntomas que se desarrollan rápidamente
y que causa dificultad para respirar. Aunque uno no puede anticipar todas
las circunstancias posibles, es bueno considerar qué hacer en estos
casos.
Comprendiendo un ataque de asma
Es conveniente desarrollar una estrategia para tratar los ataques asmáticos.
Primero, sería útil entender los procesos que ocurren en
los pulmones y que causan la dificultad respiratoria. Existen dos maneras
en que las vías respiratorias se pueden estrechar. Un mecanismo
es la contracción de los músculos involuntarios en el anillo
de los tubos bronquiales. El tratamiento a seguir es a base de broncodilatadores,
medicamentos que relajan los músculos y logran el ensanchamiento
de las vías respiratorias.
El otro mecanismo es la produccion de mucosidad y la hinchazón de
las paredes de los tubos bronquiales. La inflamación de los tubos
bronquiales y la producción excesiva de mucosidad son los resultados
de la inflamación. En este tipo de ataque asmático los broncodilatadores
no hacen efecto. Los medicamentos que reducen la inflamación de
los bronquios y la producción de mucosidad excesiva se llaman antiinflamatorios.
Los antiinflamatorios más comunes son los corticoesteroides.
Reconociendo un ataque de asma
El primer paso para tratar un ataque de asma es saber cuando está
ocurriendo. ¡Obviamente, si una persona está sufriendo un
ataque severo de asma y no puede respirar no habrá ningún
problema en darse cuenta que un ataque de asma esta ocurriendo! Sin embargo,
es muy fácil en otros casos no darle importancia a los síntomas
de un ataque de asma y atribuirlos a un resfriado, o alergia o asumir que
todo mejorará en corto tiempo. En esta situación es cuando
sería muy útil tener en su hogar un aparato para medir el
volumen máximo expiratorio. Un contador de volumen máximo
expiratorio es un aparato de plástico portátil que es fácil
de usar. Además le permite medir la capacidad de su respiración
y determina exactamente cuán severo es el daño .
Si usted esta enfrentando un ataque de asma sin los beneficios de un contador,
sólo podrá basarse en sus síntomas. Podrá en
parte guiarse por cuán corto de aliento se siente.
En general, un ataque de asma es considerado severo cuando el volumen máximo
expiratorio es la mitad o menos de su valor normal o cuando le falta el
aliento al hacer un esfuerzo ligero (tal como caminar en forma moderada
o vestirse).
El segundo paso a seguir es evitar los agentes causantes del asma. Estos
incluyen las pelusas de animales, los vapores fuertes, el humo de cigarrillo,
el césped recién cortado, etc.
Tratando un ataque asmático
El mejor tratamiento para un ataque de asma es el inhalador broncodilatador
beta adrenérgico, (Albuterol®, Ventolin®, Proventil®,
Maxair®, Alupent® etc.), el cual surte efecto a los 5 minutos de
ser usado. La dosis usual es de dos inhalaciones o aspiraciones, aunque
para los ataques severos uno puede obtener mayor alivio con 3 ó 4
inhalaciones. Serevent® es un nuevo broncodilatador inhalado de efecto
prolongado que no esta diseñado para este propósito.
Al ocurrir un ataque de asma se le recomienda usar su broncodilatador inhalado
aunque ya lo haya usado en las últimas horas. De hecho, si usted
no se mejora después del primer tratamiento con su inhalador usted
lo puede usar de nuevo cada 20 minutos y tan frecuentemente como sea necesario
durante la próxima hora hasta que la incomodidad del ataque agudo
disminuya. Si usted tiene a su alcance un compresor y un nebulizador eléctrico,
usted puede administrar con la misma frecuencia su broncodilatador inhalado
en forma de aerosol humidificado o rocío.
Muchas personas que toman teofilina tienden a tomar teofillina adicional
para un ataque agudo de asma. Este método no es tan satisfactorio
ya que: 1) la teofilina toma más tiempo en hacer efecto y 2) de tomarse
en cantidades excesivas puede causar serios efectos secundarios (si el nivel
de teofilina en la sangre aumenta demasiado).
Más allá de los broncodilatadores
Recuerde que ninguna de las medicinas broncodilatadoras trata la inflamación
de los tubos bronquiales. El error más grande que puede cometer
al tratar un ataque de asma que no mejora o que mejora sólo por un
corto tiempo es el de confiar únicamente en broncodilatadores. Se
necesitan otros medicamentos para tratar la inflamación y la mucosidad
excesiva en los tubos bronquiales y generalmente se usan los corticosteroides.
Los esteroides toman tiempo en hacer efecto y sólo mejoran la inflamación
lentamente. Si su ataque de asma no mejora después de haber usado
los broncodilatadores inhalados, sería un error demorar el uso de
los esteroides.
Las personas con asma moderada que inicialmente se mejoran al inhalar broncodilatadores
pueden comenzar o aumentar el uso de esteroides inhalados. Por ejemplo,
las personas que hacen 4 inhalaciones de su inhalador de esteroides dos
veces al día pueden aumentarlas a 8 inhalaciones dos veces al día
(ó 4 inhalaciones 4 veces al día) hasta que mejoren. Mientras
el ataque permanezca bajo control, esta estrategia es aceptable aunque a
menudo la mejora sea gradual. Continúe el uso de broncodilatadores
regularmente hasta que los esteroides surtan efecto.
Manejando los ataques severos
Para ataques más severos, o para los ataques en que la respiración
y el volumen máximo expiratorio empeoran en vez de mejorar, los esteroides
necesitarán ser tomados oralmente. Usted necesitará comenzar
un curso corto de esteroides orales o si usted ya los toma regularmente
la dosis necesitará ser aumentada. A menudo, si usted ya ha tomado
esteroides orales a corto plazo su médico le puede recetar prednisone
o Medrol® para tener en casa en caso de una crisis asmática.
Comenzar a tomar los esteroides orales a tiempo es la forma más
efectiva de evitar desmejoramiento al punto que necesite hospitalización
debido al asma severa.
Saber donde encontrar ayuda
Si las medidas a tomar en el hogar no funcionan, usted debe ir a la sala
de emergencia más cercana o a una clínica para recibir ayuda.
Tenga un plan que consista en saber a donde ir en caso de tener una crisis
asmática y como llegar a ese lugar. Sería ideal compartir
este plan con su familia o amistades.
Finalmente, una advertencia: un plan de acción no significa que los
pacientes sean sus propios doctores ni que deban permanecer en el hogar
en caso que el asma necesite el cuidado de un departamento de emergencia.
Usted no tiene que luchar solo contra sus ataques de asma. En el Centro
del Asma, un médico está disponible siempre para ayudarlo
a tomar buenas decisiones con respecto al cuidado de asma.
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